Foo Fighters, Secret Show BCN

Encontrando oro. El secret show de Foo Fighters en Barcelona

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Grau Quintana nos explica de primera mano el secret show de Foo Fighters en Barcelona el pasado sábado 16 de septiembre.

Hacía tiempo que no me sentía tan nervioso. Después de ganar las entradas en M80 radio siguieron tres días de absoluta desinformación sobre el concierto. Y llegó el día “D” y allí estaba yo, en Barcelona, comprobando el móvil cada cinco minutos por si recibía el mail prometido de Sony con las entradas.

Pasado el mediodía aún no sabía nada; ya había visitado mis lugares favoritos, y me había deshidratado babeando en los escaparates de tiendas de instrumentos en calle Tallers.

Después de pararme a cantar “Stairway to Heaven” con un guitarrista de calle en el “Portal del Àngel”, recibí hacia las 15:00 un mensaje informativo de M80 con horarios y la localización y después de decir adiós a Pedro (el increíble guitarrista callejero) me fui corriendo a la sala Barts.

Y allí estaban ya los fans más acérrimos, los que matarían por la primera fila, y yo entre esos veinte y tantos chicos y chicas. Hice buenas migas con muchos, y charlando con Desi (mi acompañante) y el resto de presentes, cantando y sobresaltándonos cada vez que había algún movimiento en la sala, pasamos las cinco horas de cola hasta que abrieron las puertas de la sala.

Esa sensación de niño en la cabalgata que no sentía des de años atrás me invadió. Compramos una camiseta de la nueva gira rápidamente y nos situamos en primera fila con los amigos de la cola. La sala es pequeña y el micro de Dave estaba casi al alcance de nuestras manos, parecía imposible que en un rato lo podríamos tener tan cerca.

La espera fue larga pues el concierto empezó a las diez, con una hora de retraso, y la sala con un millar de personas dentro se convirtió en una verdadera sauna, pero la gente permanecía en su sitio.

Lógicamente Dave fue el primero en salir y la gente enloqueció, el grupo se colocó en posición de batalla, saludaron amistosamente y abrieron fuego con “I’ll stick around” un verdadero clásico de su primer trabajo. Algunos asistentes quedaron confusos pues este tema tiene más de veinte años y no lo tocan a menudo, aunque cuando “All my life” empezó a sonar todo el mundo reaccionó al unísono y se desató la locura.

Era así, no era un sueño, estaba en primera fila en mi primer concierto de Foo Fighters. Lo siguió “Learn to Fly”, y realmente sentí que volaba con esa melodía que transmite tanta energía y buen rollo. Y llegó la gran prueba para los Foo: “Sky is a Neighbourhood” fue el primer tema en sonar de ese esperadísimo “Concrete and gold”. Cuando escuchas el nuevo CD (genial a mi parecer!) te entra la duda de que en directo pueda perder fuerza, ya que abundan coros angelicales y potentes con muchas voces, pero el teclista, Rami Jaffee, tiene controlado todo este vacío con los teclados, que han ganado importancia en el sonido de la banda.

Además los nuevos temas interactúan muy bien con la diversidad de timbres y tonos de voces del público creando la ilusión que somos parte fundamental de la banda.

“Sky is a neighbourhood” i “La Dee Da” fueron recibidas con mucha calidez por el público, que aunque no todos llevaban las letras estudiadas sí que las bailaron y corearon a conciencia. El desfile de clásicos siguió con “The pretender” que como siempre puso la piel de gallina con la intro y subió la temperatura de la sala, “These days” que hizo saltar alguna lágrima, “Rope” nos llevó al éxtasis, (y alguno fuera de control, que traía el éxtasis de casa, fue expulsado por la gente de seguridad).

Llegados a este punto, la gente de primera fila podíamos ver como la mítica Gybson ES-335 del frontman estaba llena de sudor. Los componentes vaciaban botellines de agua a velocidad descomunal, menos Pat Smear que bebía cava a morro de la botella. Siguieron con “Cold Day in the Sun”, la canción que nos demuestra porqué Taylor Hawkins (batería y voces), con su voz seca y rasgada forjada con el rock de los 70’s y 80’s, es el segundo en popularidad de la banda.

Siguieron con “Congregation” y “Walk”, dos de los himnos modernos de la banda, y aquí empezaba a entender ya la grandeza de esta banda en directo. Su calidez y su energía, la capacidad de Grohl para conectar e interactuar con el público, pero sobretodo el saber que lo están dando todo para ti sin reservas, saca de dentro de uno el deseo de querer darlo todo también. El cantante se rompió las costuras de la axila derecha de su camiseta por la energía con la que empuña la guitarra en la 3a canción, y no se paró ni un segundo a cambiarse, así como ningún miembro paraba casi nunca para secarse el sudor, solo seguían adelante como si no hubiera mañana.

También te das cuenta cuando los ves, de su sencilla vestimenta que suele ser negra, sin casi accesorios (aparte de Chris Shiflett, que supongo que por su interés por el country, iba vestido con ropa que te hace pensar en Walker Texas Ranger), y recuerdas lo que los genios como Zuckerberg o Jobs explicaban de sus ropajes.

Entonces los FF presentan su lado más jazzy hasta ahora con “Dirty Water”, otra canción nueva, que con su energética parte final reventó una etapa de potencia (dos veces!), y sin acabar este tema por los problemas técnicos pasaron a “My Hero”, que subió de nuevo por las nuves los ánimos de los presentes después de los problemas y las interrupciones, (la capacidad estratégica con la que modifican sus setlists para manipular los ánimos del público también es admirable!).

Los presentes insistimos con los coros de “MyHero” un buen rato después de que terminara el tema, cosa que parece que impresionó a la banda y algunos de sus miembros lo grabaron con su móvil. Grohl entonces dio un descanso a su compañeros y se dedicó a leer y responder a todas las pancartas de los fans una por una, incluso leyó la carta de una fan (Julia, la conocí en la cola), en voz alta inventó una desternillante versión aunque las verdaderas palabras se las guardó para él, así como la misma carta, y le dedicó a Julia “Skin and Bones”.

Siguieron con temas del “Concrete and Gold” (“The Line”y “Sunday Rain”) deliciosos y más tranquilos de lo habitual, aunque esa sería la última tregua que nos darían.

La recta final del concierto empezó con “Monkey Wrench” canción que nos hizo temer por nuestras vidas en primera fila por la presión que venía de atrás, aparecieron algunos Crowdsurfers y la gente de la platea bailábamos sin control, pisábamos y éramos pisados por igual sin importarnos mucho, estábamos tan fuera de control que los invitados y periodistas de los palcos nos hicieron protagonistas de algunas publicaciones de Instagram.

La cosa se intensificó con “Times like these” y “Breakout”, y bajó un poco con “This is a call”, uno de los primeros temas compuestos por Grohl que fue claramente (por su letra) un guiño de la banda hacia los asistentes y a ese secret show tan especial para nosotros. Siguió con un guiño a sus fieles vasallos, los técnicos y trabajadores que les acompañan en las giras y en especial a Sean, un señor entrañable del Staff a quién le cantamos el Happy Birthday y siguió (creo que de improvisto) el tema “Sean”, el único tema que tocaron del “Saint Secilia”.

La despedida fue como no podía ser de otra forma con “Everlong”, el tema más deseado por los fans del mítico “The colour and the Shape”, fue el momento de llorar por la emotividad del tema y también un poco porque llegábamos al final de este concierto de casi tres horas. Muchos temas atrás había perdido a Desi, mi amiga, entre la marea del público, pero mis nuevos amigos de la cola (los que no habían desaparecido también) y yo nos abrazamos, cantamos con todo el alma y fuerzas. Ese era el final, Dave lo dejó claro antes de empezar el primer acorde, y no le pedimos más porque ya nos habían dado todo.

La ovación y los aplausos fueron largos. Lanzaron las púas, las baquetas, toallas, alguna muñequera y se fueron dejando a todo el mundo satisfecho pero con ganas de más.
Después el personal de sala dio los setlists, y todo lo relacionado con los Foo Fighters que quedaba en el escenario, incluido un arsenal de baquetas (por poco consigo una!) que desató algún pequeño conflicto, pero nada grave.

Me encontré con Desi cuando se vació la sala, fuimos a por una cerveza a velocidad supersónica. Nos contamos las batallitas del concierto y nos fuimos cada uno por su lado poco después, sabiendo que había sido uno de los días más espectaculares de nuestras vidas.

Texto y fotos: Grau Quintana

Autor entrada: admin