Diez momentos que cambiaron la música2

Segundo capítulo del reportaje donde se repasan los momentos más importantes y destacados de la historia de la música de todas las épocas y estilos.

Una historia maravillosa pero a veces difícil de explicar. ¿Cuál fue su origen?, ¿quién o qué la motivó?, o ¿qué factores sociales, económicos o culturales influyeron en ella? Son algunas de las preguntas que en más de una ocasión, los amantes de la música nos hemos hecho. En “Diez momentos que cambiaron la música” buscamos los diez momentos clave que hicieron de nuestra pasión algo más que una moda, un auténtico estilo de vida.

Led Zeppelin 2
John Bonham, Robert Plant, Jimmy Page y John Paul Jones

Led Zeppelin
Pocas grupos musicales han suscitado tanta admiración y han sido referentes para tantas bandas de estilos tan distintos entre sí como nuestros siguientes protagonistas. Led Zeppelin y su búsqueda del Rock Profundo.

Led Zeppelin , nació de la disolución de The Yarbirds en 1968, grupo al que perteneció el guitarrista Jimmy Page y al que pronto se unieron el bajista y teclista John Paul Jones, el batería John Bonham y su carismático vocalista Robert Plant.

La banda británica fue sin duda una de las primeras en entender que el movimiento Hippie no duraría mucho y que era necesario desligar el Rock del movimiento de las flores cuanto antes mejor. Había que profundizar en el Rock para hacerlo atemporal y eterno. Las canciones debían ser más largas y los riffs de guitarra más agresivos, la interpretación perfecta, la eterna búsqueda de la excelencia.

Led Zeppelin
Robert Plant y Jimmy Page

Era el Rock por el Rock. Por el simple placer de hacer Rock. Más allá de modas y cliches, Led Zeppelin estaba forjando las líneas maestras de los amantes del género tanto de su presente como para aquellos que quisieran abrazarse al Rock And Roll en el futuro. Esa es precisamente la revolución que representa Led Zeppelin, el Rock ya no es el medio sino el fin último que hay que perseguir.

La banda de Page y Plant, habían descifrado el genoma del Rock, y decidieron compartir su secreto con todo el mundo tanto en sus exitosos discos como en sus multitudinarios conciertos exhibiendo largas melenas hasta la cintura y los primeros ropajes de cuero ceñido. Si, en efecto Led Zeppelin son considerados por muchos también los padres del Heavy Metal, aunque tal vez bandas como Black Sabbath, Iron Maiden y Kiss acabaron definiendo mejor el estilo.

Pero su influencia no acaba aquí. Led Zeppelin también son una innegable influencia para Metallica, los padres del Trash-Metal o incluso Pearl Jam, banda icónica del Grunge de los noventa. Fuese como fuese, Led Zeppelin consiguió dotar de algo mágico a todo aquel que experimente el placer de enfundarse una guitarra eléctrica.

Sex Pistols
Sid Vicious, Steve Jones , Johnny Rotten y Paul Cook

Sex Pistols; El Rock ha muerto…!
O por lo menos eso es lo que creía toda una generación a finales de los setenta. Siendo cierto o no, la cuestión es que durante aquellos años, se vivió una de las etapas más convulsas y agitadas de la historia de la música popular. Un magma creativo sin precedentes, en el típico escenario de ruptura entre lo nuevo y lo viejo.

El movimiento Hippie languidecía a marchas forzadas, los viejos mensajes de paz y amor sonaban excesivamente grandilocuentes y banales. Existían demasiados problemas cotidianos y locales que solucionar como para preocuparse de temas tan etéreos y aparentemente lejanos.

La crisis del petróleo del 73, el escándalo Watergate del 74, el trágico final de la guerra de Vietnam en el 75, una galopante recesión económica, con millones de personas sin trabajo y el ascenso de los neoliberales con Thatcher y Reagan a la cabeza, amenazando el sistema de bienestar social mediante recortes y cierres de empresas públicas, constataron el fracaso del movimiento hippie y el Rock como banda sonora de la pretendida revolución de las flores. Para los nuevos males, no servían los viejos remedios y del submundo de todo ese escenario en estado de descomposición nació un nuevo concepto, el Punk.

Sex Pistols 2
Sex Pistols actuando en el Paradiso de Ámsterdam, el 6 de enero de 1977

Nuestros siguientes protagonistas no fueron los primeros, tampoco fueron los únicos, seguramente tampoco fueron los mejores del género pero una canción, una sola canción sirvió para movilizar a millones de jóvenes en todo el mundo entorno al nuevo movimiento contracultural que reinó durante los últimos años 70 y principios de los 80. El grupo era Sex Pistols, el disco «Nevermind The Bullocks» y la canción «God Save The Queen». Un himno de apenas dos acordes, bastaba para escenificar lo que sería el Punk de aquellos años.

La banda formada por Johnny Rotten, Sid Vicius, Steve Jones y Paul Cook, popularizó el género con su actitud insolente ante la autoridad, su estética alternativa y contracultural y recuperando el anarquismo como fuente ideológica. La neoconservadora sociedad británica de aquellos años, veía en ellos un peligro que ofendía a la principal institución del país, la corona. Un estruendoso mal ejemplo y una palpable muestra del fracaso de la sociedad de bienestar. Oficialmente, «God Save the Queen» llegó solamente al número 2 de la lista de singles del Reino Unido pero siempre se rumoreó que el tema fue vetado del número 1 por su incendiario contenido.

La banda de Johnny Rotten y compañía apenas duro dos años pero su legado es innegable.Sería injusto no mencionar a otras bandas pioneras de aquella época como The Ramones, The Clash o Dead Kennedy´s. Tampoco sería justo olvidar a otros estilos y tribus urbanas de la época como los «Mods» o los «Sharks», pero hubo una canción que reinó por encima de todas revolucionándolo todo y esa canción es el «God Save The Queen» de los Sex Pistols.

Kraftwerk
Kraftwerk, los orígenes de la música electrónica

Kraftwerk; La revolución de las máquinas.
Lejos de la bulliciosa revolución Punk en las grandes urbes de Occidente, (especialmente en los países anglosajones), se cernía otra prometedora revuelta musical. En este caso, el lugar donde se fraguaría sería la fría e industrial ciudad alemana de Düsseldorf.

Mientras miles de jóvenes británicos y norteamericanos incendiaban sus ciudades con su rabia y desencanto hacia la sociedad en la que les había tocado vivir, cuatro jóvenes alemanes diseñaban metódicamente el siguiente bombazo musical a nivel mundial. El grupo, era Kraftwerk y el bombazo, era la música electrónica.

No deja de ser curioso que mientras John Rotten gritaba por las calles de Londres que no había futuro para los jóvenes británicos , la banda de Ralf Hütter y Florian Schneider se sacaran de la manga la música del futuro, en forma de uno de los mejores discos de la historia y sin duda uno de los grandes hitos de la música popular, el majestuoso «Trans-Europe Express» de 1977.

Kraftwerk 2
Kraftwerk en directo

El sonido era arcaico como la tecnología de la época y frio como el país que la inventó. La estética de la banda contrastaba con la que se presupone a cualquier estrella del Pop que se precie. Parecían agentes de la policía secreta de la antigua Republica Democrática Alemana (RDA), impasibles en el escenario mientras una suerte de efectos visuales y sonidos robóticos jamás vistos ni escuchados hasta la fecha, alimentaban el imaginario colectivo de los asistentes con una desangelada pero atrayente visión del futuro. Un futuro de máquinas, de robots y donde la gente bailaría al son de baterías electrónicas y sintetizadores.

Pero aquello no dejaba de ser una visión del futuro concebida en aquel presente, aún así Kraftwerk serán para siempre los padres de la música electrónica. Un estilo cuyas líneas maestras dejarían claras a finales de los 70, siendo la referencia para las principales bandas del Techno-pop de los 80 (New Order, Buggles, OMD, Depeche Mode…) y que hoy en día siguen estando vigentes para miles de artistas en todo el mundo. Creatividad, experimentación y tecnología.

Public Enemy
Public Enemy se formaron en 1982 en Long Island

Public Enemy; Orgullo afro.
Puede que Abraham Lincoln incluyera la decimocuarta enmienda en la constitución americana a mediados del siglo XIX por la que se declaraba la igualdad entre blancos y negros y por lo tanto se abolía la esclavitud en Estados Unidos. Puede que eso ocasionara una cruenta guerra civil con más de medio millón de muertos.

Puede que la lucha por los derechos civiles de los años sesenta acabara con los últimos reductos de segregación racial. Puede que el doctor Martin Luther King consiguiera hacer entender a blancos y negros que no eran tan distintos y que podían vivir juntos en paz. Puede que hoy en día organizaciones como Ku-Kux-clan estén mal vistas y que incluso haya un presidente negro en la Casa Blanca.

Pero aun así, ser negro en Estados Unidos sigue siendo muy duro y nuestros siguientes protagonistas, ya lo tenían claro desde su más tierna infancia.

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Concierto de Public Enemy en 1991

Nos referimos a Public Enemy, sin duda una de las mejores formaciones de Hip-hop de la historia. Una banda icónica como pocas nacida en las calles del distrito de Long Island en Nueva York. Su lider Chuck D, un estudiante de diseño gráfico, buscaba dar sentido a sus rimas influenciadas por la Old School de Principios de los Ochenta. La gran manzana era un hervidero de otros grandes nombres ilustres de la época como LL Cool J y The Beastie Boys. Ya dentro de ese ambiente Chuck D conoció al productor Rick Rubin que consiguió dotar de cuaje musical la especial visión del género del líder de Public Enemy. El éxito no se hizo esperar y en su segundo trabajo publicado en 1988 dieron en el clavo. Lanzaron el que tal vez sea el mejor y más importante disco de Rap de la historia.

El increíble «It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back». Un disco con claro significado político en el que Chuck D da rienda suelta a todo su activismo racial. La marginación , el desempleo y el maltrato policial son algunos de los temas recurrentes en la obra de «D» y que terminarían por ser de uso frecuente en cualquier disco de Hip-hop que se precie. La obra de Public Enemy mostraba una realidad que poca gente quería reconocer y es que aunque sobre el papel, blancos y negros eran iguales lo cierto es que en la práctica dicha igualdad no se atisbaba por ningún lado. El desempleo entre la población negra doblaba a la de la población blanca.

Las cárceles rebosaban de jóvenes afroamericanos condenados por hurto a mano armada, tráfico de drogas o asesinato. El SIDA se cebaba con la población negra y el recelo de los blancos hacia los negros quedaba patente en trato policial y de los medios de comunicación. Tal vez «It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back» solo fuese un gran disco de Rap y no consiguiese cambiar nada, pero si consiguió dos cosas, consagró el Hip-Hop como el estilo favorito de los hijos de la calle de todo el mundo y logró que todo aquel blanco que se atreviera a escucharlo en aquella época no pudiera evitar sentir vergüenza. Tal vez ese fuese su objetivo.

Nirvana
Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl

Nirvana; La generación X.
¿Puede un solo hombre romper con el orden establecido, revolucionar el mundo de la música, crear un nuevo estilo que se pondría de moda en todo el mundo y ser un icono generacional sin dejar de ser autentico? Un hombre tal vez no, pero una canción si puede hacerlo.

Es el caso de la inolvidable «Smells Like Teen Spirit» de Nirvana. Incluida en el segundo álbum de la banda de Seattle «Nevermind» del año 1991. La canción calló sobre la sociedad norteamericana de la época como una tormenta perfecta cuyos elementos principales parecían estar fraguándose desde hacía mucho tiempo.

Tal vez no fuese así pero lo cierto es que la genial canción de Kurt Cobain parecía tener todos los ingredientes necesarios para arrasar entre los jóvenes de aquella época, los jóvenes de la Generación X.

Una generación desencantada como pocas. Hijos del fracaso de sus padres que protagonizaron la revolución de las flores o movimiento Hippie. El fracaso de dicho movimiento propició un gran número de familias desestructuradas. Eran muy comunes las familias monoparentales como la del joven Kurt y pocos eran los alicientes que la sociedad norteamericana ofrecía a sus jóvenes. Incluso la escena musical parecía anquilosada y sometida a la dictadura de las discográficas.

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Kurt Cobain en concierto 1993

Las compañías habían tomado el relevo a de los artistas y ya no dejarían que fuesen dueños de su propio destino. La Industria ya no se conformaba cómo y cuando debía publicarse el disco, cuál debía ser la portada del disco o cuál debía ser escogido como primer single del álbum.

Ahora decenas de grupos y artistas de pega, producto de un más que elaborado estudio de mercado, campaban a sus anchas con discos de escasa calidad pero financiados con millones de dólares publicidad y marketing de última generación. Nada parecía poder romper la hegemonía de las grandes discográficas. Se facturaban millones dólares por cada lanzamiento, los beneficios eran brutales y Michael Jackson estaba instalado en el número uno del Billboard americano.

Todo iba bien hasta que un grupo procendente de la escena alternativa de Seattle irrumpía con un himno generacional de incalculables proporciones.

Nirvana tumbaba a la industria del disco desplazando a su símbolo más icónico del número uno de las listas de éxito. Michael Jackson caía derrotado, humillado por una joven banda underground del estado Washington con escasa promoción y con solo un baluarte en su poder, la explosiva magia de una gran canción convertida con los años no solo en un icono de la década de los noventa. «Smells Like Teen Spirit» representa mejor que nadie el valor de la calidad y honestidad artística, el poder de la creatividad en estado puro, la fuerza de la música por encima del interés comercial. El tema de Cobain es todo un matagigantes del sistema, la piedra en el zapato para los que intenten apoderarse creatividad del artista y para los que anteponen el negocio al arte. Por eso y por muchos motivos «Smells Like Teen Spirit» merece ser considerada como uno los diez momentos que cambiaron la historia de la música.

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